20 de Mayo del 2012
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Baja puintuación para la Universidad española
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Estudiar fuera de España

En los últimos años, las escuelas y universidades españolas han alcanzado en su conjunto un nivel académico muy satisfactorio, sobre todo en el ámbio de los estudios de postgrado. Sin ambargo, sigue siendo una muy buena opción, irse a otro pais a realizar un Master, Doctorado o cualquier otro curso. La oferta en España es abundante e interesante, pero en el extranjero las alternativas se multiplican.

 

Hablamos de estudios avanzados donde el alumno necesita disponer de medios óptimos en cantidad y calidad, y desgraciadamente nuestras universidades no siempre cuentan con ellos. En cuanto a determinados estudios especializados, a veces, universidades e institutos de otros países van muy por delante de nosotros.

 

Haber superado una prueba tan difícil como es completar un máster en otro país e idioma que no sea el español es un indicativo de que estamos ante una persona con gran capacidad de adaptación a entornos multinacionales, preparado para desenvolverse en climas y culturas muy diferentes. Además, estará en condiciones óptimas para comunicar y relacionarse con organizaciones de otros países.

 

Los requisitos exigidos para realizar un master en un país extranjero son muy parecidos a los de cualquier universidad española, si bien, en algunos países son más rigurosos en ciertos aspectos formales. En principio, para matricularse en un máster universitario es imprescindible haber obtenido una licenciatura. También es posible acceder con una diplomatura, aunque en ese caso lo normal es que tengan que realizar un curso de transición. El departamento de admisión requerirá del interesado la presentación de su expediente académico, -básicamente el certificado de notas-, debidamente contrastado (fotocopia compulsada, con certificado de autenticidad) y traducido. Es éste uno de los fundamentos a la hora de valorar la aptitud del candidato.

 

Y luego tenemos, lógicamente, la importante cuestión del idioma, y aquí lo que la escuela necesita es la garantía de que el futuro alumno va a poder seguir sin dificultad un curso académico. Dos son las certificaciones válidas en los países de la órbita anglosajona: IELTS y TOEFL.

 

El IELTS, es la certificación reconocida por las universidades y escuelas de postgrado de Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda.En España, se lleva a cabo en el Instituto Británico de Madrid y en las sedes del Brish Council de otras ciudades (Barcelona, Bilbao, Valencia). Dura 2 horas y 45 minutos, siendo la puntuación máxima 9 puntos. Entre 6.0 y 6.5 está la nota mínima exigida por las universidades.

 

En Estados Unidos, y también en Canadá, el examen más conocido es el TOEFL con ya 40 años de historia a sus espaldas. Este examen que realizan cerca de 800.000 personas al año. Se trata de una prueba tipo test que evalúa la capacidad de comprensión oral, la capacidad de estructuración y expresión escrita y la capacidad de lectura en inglés. Además, incluye 30 minutos de redacción de un texto sobre un tema de interés general asignado. Las instituciones que lo reconocen exigen a los candidatos una puntuación mínima de entre 213 y 233 puntos sobre un máximo de 300. Este examen también se puede realizar en Madrid y en varias ciudades españolas.

 

En el ámbito francés, los certificados de nivel de competencia, de práctica y de dominio del francés, son el DELF (Diploma de Estudios de Lengua Francesa) y, de más nivel, el DALF (Diploma Avanzado de Lengua Francesa con 5 especialidades: derecho, matemáticas, humanidades, medicina y biología y economía).

 

Así las cosas, si nuestro dominio de la lengua en la que pretendemos realizar los estudios de postgrado no es el óptimo, vamos a tener que plantearnos la realización de un curso de idiomas previo en el país de destino.

 

A veces, sobre todo cuando se trata de escuelas de postgrado privadas, la experiencia laboral del candidato también es valorada en el proceso de selección. En tal caso lo habitual es exigir cartas de recomendación de las empresas o jefes, por supuesto, traducidas y avalada su veracidad por alguna organización de referencia en esta actividad. De cualquier manera, la mayoría de universidades y escuelas superiores extranjeras piden a todos los candidatos una carta de presentación/motivación en el idioma oficial de la institución. Este documento es muy tenido en cuenta en cualquier departamento de selección, tanto por el estilo en la redacción y la ortografía como por el contenido, los argumentos y el mensaje que transmite.

 

Mención aparte merece el conocido examen internacional GMAT, que sirve como referencia para las escuelas de negocio de todo el mundo. Con él, no se trata de medir la aptitud laboral específica, experiencia o conocimientos adquiridos. Se trata por el contrario de una prueba estándar de capacidad, de tres horas y media de duración y tres partes: una primera sobre redacción analítica, una segunda de razonamiento matemático y, por último, la relativa al área lingüística. La puntuación del GMAT oscila en un rango de entre 200 y 800 puntos, siendo la nota adquirida un indicador de las posibilidades de éxito del candidato en el primer año de un MBA. Es un examen que exige la mayoría de escuelas de negocio norteamericanas, especialmente las más prestigiosas que piden una puntuación mínima a partir de 590. En Europa, también es valorado, aunque muchas escuelas prefieren basarse en exámenes de ingreso propios, que son en cualquier caso de similares características.

 

Preparar éste y otros exámenes de referencia para el acceso a escuelas de postgrado y centros universitarios extranjeros es posible sin irse fuera de España. Bien es cierto que los centros deberán disponer de una infraestructura y calidad docente mayor que la de un centro convencional al tratarse de exámenes que implican una preparación mucho más especializada y sistemática. Aunque no abundan, sí existen varios centros a la altura de tan exigente alumno.

 

Que nadie piense que por el hecho de venir de otro país las universidades o escuelas van a ser menos estrictas, por lo que no sería extraño que viéramos rechazada nuestra solicitud en varias universidades.

 

No es que un país sea académicamente más exigente que otros. La diferencia, la marcan las instituciones.

 

Se recomienda es que cada persona busque una institución que encaje con su nivel académico. Sería una pérdida de tiempo iniciar un proceso de admisión en un máster que a priori está muy lejos de nuestra capacidad y medios económicos. En la selección de la escuela no hay que basarse tanto en el prestigio sino, más bien, en los requisitos del programa y los objetivos, que éstos sean afines al propio interesado, -a su expediente académico, a su experiencia, a su perfil-, y que, por tanto, haya posibilidades de ser admitido y de completar el programa con éxito.

 

Y no olvidemos el límite del presupuesto. No todo el mundo dispone de 4 millones para gastar en un año. Hay que decir que, en el aspecto económico, lo más interesante para un español es estudiar en cualquier otro país miembro de la Unión Europea, ya que se beneficiará de las tasas académicas subvencionadas a las que como ciudadano comunitario tiene derecho. Entre 3.500 y 6.000 euros puede costar unos estudios de postgrado de un año en una universidad europea. En Australia, Estados Unidos y Canadá el coste será más elevado, siendo indiferente hacerlo en una institución pública o privada pues en ningún caso va a beneficiarse de reducciones de matrícula.

 



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